Es un examen radiográfico detallado de la vejiga, en el cual el medio de contraste se introduce en dicho órgano a través de la uretra. La uretra es el conducto que lleva la orina desde la vejiga hasta la parte externa del cuerpo.
Se acuesta al paciente sobre la mesa. Se inserta una sonda flexible (catéter) en la vejiga luego de aplicar un gel anestésico. El medio de contraste fluye a través del catéter hasta que se llena la vejiga (el paciente debe informarle al técnico cuando la siente llena).
Cuando la vejiga está llena, se coloca al paciente en diferentes posiciones para tomar varias radiografías de la vejiga llena. Después de retirar el catéter y de haberle dado al paciente la oportunidad de orinar, se toma una radiografía adicional para ver qué tan bien se ha vaciado la vejiga. El tiempo total de duración del examen es de 30 a 60 minutos.
El paciente debe firmar un formulario de consentimiento informado para la realización de la prueba y debe vaciar la vejiga antes del examen. Se elabora una historia clínica para determinar si puede presentarse una reacción alérgica al medio de contraste o si existe en el momento alguna infección que pueda dificultar la inserción del catéter.
Cuando se inserta el catéter, puede haber algo de presión a lo largo de la uretra. Cuando el medio de contraste empieza a entrar a la vejiga se siente una urgencia irresistible de orinar, por lo que el técnico detiene el flujo cuando la presión se vuelve incómoda. El deseo de orinar continuará durante todo el examen.
Después del examen, la uretra puede quedar sensible durante la micción.
La vejiga debe ser normal en:
Existe algún riesgo de infección a causa del catéter. Los síntomas pueden incluir:
La cantidad de exposición a la radiación es similar a la de otros exámenes con rayos X. Tal como sucede con cualquier exposición a la radiación, generalmente no se recomienda que las mujeres en período de lactancia o embarazadas se sometan a este examen, a menos que se determine que los beneficios superan los riesgos.
En los hombres, se deben proteger los testículos de los rayos X.
Este examen ya no se realiza con mucha frecuencia. En su lugar, el cistouretrograma miccional (VCUG, por sus siglas en inglés) o la cistoscopia se llevan a cabo con más frecuencia.