Es un examen de sangre para medir la actividad del factor VIII (una de las proteínas importantes para la coagulación).
Antígeno plasmático del factor VIII
La sangre se extrae de una vena, usualmente de la parte interior del codo o del dorso de la mano. El sitio de punción se limpia con un antiséptico. El médico coloca una banda elástica alrededor de la parte superior del brazo con el fin de aplicar presión en el área y hacer que la vena se llene de sangre.
Luego, el médico introduce suavemente una aguja en la vena y recoge la sangre en un frasco hermético o en un tubo adherido a la aguja. La banda elástica se retira del brazo.
Una vez que se ha recogido la muestra de sangre, se retira la aguja y se cubre el sitio de punción para detener cualquier sangrado.
En bebés o en niños pequeños, se puede utilizar un instrumento puntiagudo llamado lanceta para punzar la piel y hacerla sangrar. La sangre se recoge en un tubo pequeño de vidrio llamado pipeta, en un portaobjetos o en una tira reactiva. Finalmente, se puede colocar un vendaje sobre el área si hay algún sangrado.
No se requiere ninguna preparación especial para este examen.
Cuando se inserta la aguja para extraer la sangre, algunas personas sienten un dolor moderado, mientras que otras sólo sienten un pinchazo o sensación de picadura. Después, puede haber una sensación pulsátil.
Usualmente el factor VIII del plasma se mide para diagnosticar o controlar el tratamiento para la hemofilia. Este examen se puede utilizar para detectar la causa específica del sangrado excesivo (disminución en la coagulación de la sangre).
Se considera normal un resultado entre 50 y 200% del valor de referencia del laboratorio.
La disminución en los niveles puede deberse a:
El aumento en los niveles puede deberse a:
Una de las afecciones adicionales bajo las cuales se puede realizar el examen es la:
Las venas y arterias varían de tamaño de un paciente otro y de un lado del cuerpo a otro, razón por la cual obtener una muestra de sangre de algunas personas puede resultar más difícil que de otras.
Otros riesgos asociados con la extracción de sangre son leves, pero pueden ser:
Nota: este examen se realiza con mayor frecuencia en personas con problemas hemorrágicos. El riesgo de un sangrado excesivo es ligeramente mayor para las personas con problemas de sangrado que para quienes no los padecen.
Cuando uno sangra, el cuerpo inicia una serie de actividades que ayudan a que la sangre se coagule, lo cual se denomina cascada de la coagulación. El proceso involucra proteínas especiales, llamadas factores de coagulación, dentro de los cuales está el factor VIII. Cada reacción del factor desencadena la próxima reacción y el producto final de la cascada es la formación del coágulo de sangre.