Las radiografías de las extremidades son imágenes de las manos, las muñecas y los pies. Los rayos X son un tipo de radiación que penetra el cuerpo para crear una imagen sobre una película. Las estructuras que son densas, como los huesos, aparecen blancas, el aire aparece negro y otras estructuras en sombras de gris.
Ver también radiografía de hueso
Las radiografías de las extremidades se toman en la sala de radiología de un hospital o en el consultorio médico por parte de un técnico en rayos X. Se le pide al paciente que coloque la extremidad que se va a examinar sobre una mesa, se toman luego las radiografías, generalmente cambiando la extremidad de posición con el fin de obtener imágenes desde distintos planos.
Las pacientes deben informar al médico si están embarazadas y es necesario quitarse todas las joyas del área a la que se le toma la radiografía.
En general, no se presenta incomodidad, aunque puede haber algo de molestia mientras se mantiene una posición determinada para tomar las radiografías.
Las radiografías de las extremidades se utilizan para detectar fracturas, tumores o afecciones degenerativas de dichas extremidades.
La radiografía muestra estructuras normales para la edad del paciente.
Los resultados anormales son, entre otros: fracturas, dislocaciones, tumores óseos, condiciones óseas degenerativas y osteomielitis (inflamación del hueso causada por una infección).
Otras condiciones bajo las cuales se puede realizar el examen son:
La exposición a la radiación es baja. Los rayos X se controlan y regulan para proveer la cantidad mínima de exposición a la radiación que se necesita para producir la imagen. La mayoría de los expertos opina que el riesgo es bajo comparado con los beneficios.
Las mujeres embarazadas y los niños son más sensibles a los riesgos que ofrecen los rayos X.