El médico ata una banda de caucho (torniquete) alrededor de la parte superior del brazo y luego inyecta un material radioactivo llamado galio dentro de la vena.
Una cámara especial detecta el lugar donde se ha acumulado el galio. Si el médico cree que la persona tiene una enfermedad inflamatoria aguda, la gammagrafía se hace de 4 a 6 horas después de la inyección; de no ser así, se toma de 24 a 48 horas (algunas veces 72) después de la inyección.
La persona tiene que permanecer inmóvil durante el examen, que toma de 30 a 60 minutos.
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La noche anterior al examen, es posible que sea necesario tomar un laxante para limpiar los intestinos de tal manera que las heces no causen interferencia con el examen. En lugar de esto, se puede administrar un enema de 1 a 2 horas antes del examen.
No se restringe la ingesta de sólidos ni de líquidos. La persona debe firmar un formulario de consentimiento, al igual que despojarse de todo tipo de joyas y objetos metálicos.
El enema puede ser molesto pero no ocasiona ningún tipo de dolor. La inyección se siente como un pinchazo agudo y el área puede permanecer sensible al tacto durante algunos minutos.
La parte más difícil del procedimiento es permanecer quieto, ya que el examen en sí mismo es indoloro. Antes de realizar el procedimiento se pueden hacer algunos ajustes para brindar más comodidad al paciente.
Este examen se puede realizar para buscar la causa de fiebres cuyo origen se desconoce. El galio se acumula en áreas de inflamación que pueden ser producto de un absceso o tumor. En combinación con otras técnicas de imagenología, como la tomografía computarizada, se pueden detectar enfermedades ocultas.
El galio generalmente se acumula en los huesos, en el hígado, en el bazo, en el intestino grueso y en el tejido mamario.
El galio que se detecta fuera de las áreas normales (áreas de alta captación), puede indicar infección, inflamación o posiblemente tumores, incluyendo la enfermedad de Hodgkin o el linfoma no Hodgkin.
Existe un riesgo mínimo de exposición a la radiación (menor al que se presenta con las radiografías o con las TC). La exposición a la radiación de cualquier tipo usualmente no es recomendable para las mujeres embarazadas, para las mujeres lactantes ni para los niños pequeños, a menos que los beneficios del examen sean mayores que sus riesgos.
No todos los tipos de cáncer aparecen en una gammagrafía con galio.