Es una interrupción del ciclo menstrual normal de la mujer. El defecto ocurre cuando el cuerpo no produce suficiente hormona progesterona, lo cual ocasiona un retraso en el desarrollo del revestimiento del útero (endometrio).
La fase lútea es el tiempo que transcurre entre la ovulación y el comienzo del siguiente ciclo menstrual.
Fase luteínica inadecuada
El concepto de insuficiencia luteínica es controversial y su papel en la infertilidad es incierto. Puede afectar alrededor del 3 a 4% de las mujeres fértiles y hasta el 5% de las mujeres con antecedentes de abortos espontáneos repetitivos.
Sin embargo, la insuficiencia luteínica se puede encontrar hasta en un 30% de los ciclos menstruales de mujeres que, a excepción de esto, son saludables.
Los factores de riesgo abarcan:
El principal síntoma son los ciclos menstruales cortos o irregulares.
Tradicionalmente, el estándar para diagnosticar una insuficiencia luteínica es una biopsia del endometrio. Sin embargo, la medición del nivel de progesterona en el suero sanguíneo se utiliza a menudo como medio de diagnóstico en lugar de la biopsia endometrial debido al dolor, dificultades para fechar el ciclo menstrual preciso y los gastos asociados con dicha biopsia.
Un nivel de progesterona en el suero sanguíneo de menos de 10ng/mL una semana antes de comenzar la menstruación o 7 días después de que surja la HL (hormona luteinizante) generalmente se acepta como diagnóstico de insuficiencia luteínica.
Cuando se sospecha la insuficiencia luteínica, a menudo se utilizan inyecciones de progesterona o un gel (Crinone).
Si existe evidencia de que se presenta deficiencia de la hormona folículoestimulante (FSH, por sus siglas en inglés) con la insuficiencia luteínica, se puede utilizar citrato de clomifeno.
Se ha reportado una tasa de éxito del 50% con el uso de la terapia con progesterona, pero faltan buenos estudios clínicos.