Generalmente se define como presión arterial muy alta con inflamación del nervio óptico detrás del ojo. Dicha inflamación se denomina papiledema.
Hipertensión acelerada; Nefroesclerosis arteriolar; Nefroesclerosis de tipo arteriolar; Hipertensión arterial maligna
El trastorno afecta aproximadamente al 1% de las personas hipertensas, tanto en niños como adultos. Es más común en adultos jóvenes, especialmente en los hombres afroamericanos, pero también se presenta en mujeres afectadas por toxemia del embarazo y en personas con trastornos vasculares del colágeno o con trastornos renales.
Una persona está en alto riesgo de sufrir hipertensión maligna si ha padecido insuficiencia renal o hipertensión renal, causados por estenosis de la arteria renal.
La hipertensión maligna es una emergencia médica.
La presión arterial puede estar extremadamente alta. Un examen de los ojos revelará cambios que sugieren la presencia de hipertensión arterial, incluyendo inflamación del nervio óptico, sangrado de la retina u otros problemas con la retina.
Si ya no está presente, la insuficiencia renal se puede desarrollar como complicación de la hipertensión maligna. También pueden presentarse otras complicaciones.
Los exámenes para determinar el daño a los riñones pueden abarcar:
Una radiografía de tórax puede mostrar congestión pulmonar, debido a la acumulación forzada de líquidos en el pulmón por la insuficiencia cardíaca, como consecuencia de la hipertensión arterial.
Esta enfermedad también puede alterar los resultados de los siguientes exámenes:
La persona afectada necesitará permanecer en el hospital hasta cuando la hipertensión severa esté bajo control. Asimismo, se pueden administrar medicamentos administrados por vía intravenosa para reducir la presión arterial.
Después de que la hipertensión severa se haya controlado, los medicamentos antihipertensivos orales pueden controlar la hipertensión. En algunas ocasiones, podría ser necesario ajustar los medicamentos. La hipertensión puede ser difícil de controlar.
Muchos sistemas corporales están en serio riesgo debido a la extrema elevación de la presión arterial. El daño se puede presentar en múltiples órganos del cuerpo, incluyendo el cerebro, los ojos, los vasos sanguíneos, el corazón y los riñones. Asimismo, los vasos sanguíneos de los riñones son altamente susceptibles al daño causado por la presión y puede desarrollarse una insuficiencia renal que puede ser permanente.
Si la hipertensión maligna se trata oportunamente, ésta usualmente se puede controlar sin que se desarrollen complicaciones permanentes; de lo contrario, las complicaciones pueden ser severas y potencialmente mortales.
En caso de presentarse síntomas de hipertensión maligna, se debe acudir al servicio de urgencias o llamar al número local de emergencias (el 911 en los Estados Unidos) debido a que se trata de una situación de emergencia.
Igualmente, se debe consultar con el médico si la persona sabe que su control de la hipertensión arterial es deficiente.
Si una persona presenta hipertensión arterial, se puede ayudar a reducir el riesgo vigilando cuidadosamente la presión arterial y tomando los medicamentos en forma apropiada.