Son masas sólidas compuestas de pequeños cristales. Se pueden presentar uno o más cálculos al mismo tiempo en el riñón o en el uréter.
Ver también: cistinuria
Piedras en el riñón; Cálculos en el riñón; Nefrolitiasis
Los cálculos renales se puede formar cuando la orina contiene una gran cantidad de ciertas sustancias, las cuales pueden crear pequeños cristales que se convierten en cálculos. Los cálculos renales pueden no manifestar síntomas hasta que comienzan a bajar por el uréter, produciendo dolor. Dicho dolor es fuerte, con frecuencia comienza en el costado y luego baja hasta la ingle.
Los cálculos renales son comunes. Una persona que haya padecido de cálculos, con frecuencia, los vuelve a presentar nuevamente en el futuro. Los cálculos a menudo ocurren en bebés prematuros.
Entre otros factores de riesgo se encuentran la acidosis tubular renal y la nefrocalcinosis resultante.
Algunos tipos de cálculos tienden a darse en familias y algunos tipos pueden ocurrir con enfermedad intestinal, una derivación ileal para obesidad o defectos en los túbulos renales.
Los tipos de cálculos abarcan:
Otras sustancias también pueden formar cálculos.
El dolor puede tan fuerte que sea necesario el uso de analgésicos narcóticos. La espalda o el abdomen podrían sentirse sensibles al tacto. Si los cálculos son severos, persistentes o reaparecen una y otra vez puede haber señales de insuficiencia renal.
Los exámenes para cálculos renales abarcan:
Los cálculos o una obstrucción del uréter pueden observarse en:
Los exámenes pueden revelar niveles altos de calcio, oxalato y ácido úrico en la sangre o en la orina.
Los objetivos del tratamiento son aliviar los síntomas y prevenir síntomas posteriores (los cálculos renales usualmente desaparecen por sí solos). El tratamiento varía según el tipo de cálculo y la gravedad de los síntomas. Las personas con síntomas severos podrían requerir hospitalización.
Cuando el cálculo sale, se debe colar la orina y conservarlo y analizarlo para determinar su tipo.
Se recomienda tomar de 6 a 8 vasos de agua por día para producir una gran cantidad de orina. En algunas personas, podría ser necesaria la administración de líquidos a través de una vena ( intravenosos).
Los analgésicos pueden ayudar a controlar el dolor asociado con la eliminación de los cálculos (cólico renal). Si el dolor es muy severo, se pueden necesitar analgésicos narcóticos.
Dependiendo del tipo de cálculo, el médico puede recetar medicamentos para disminuir su formación y/o ayudar en la desintegración y excreción del material que lo está causando. Estos medicamentos pueden ser:
Los cálculos que no salen por sí solos podrían necesitar su extirpación con cirugía. La litotricia, que utiliza ondas ultrasónicas u ondas de choque para romper los cálculos, puede ser una alternativa a la cirugía. Luego, los cálculos pueden ser expulsados del cuerpo en la orina (litotricia extracorpórea por onda de choque) o ser extraídos con un endoscopio que se inserta en el riñón a través de una pequeña abertura (nefrolitotomía percutánea).
Es posible que sea necesario hacer cambios en la dieta con el fin de prevenir la reaparición de algunos tipos de cálculos.
Los cálculos renales son dolorosos, pero por lo general son eliminados del cuerpo sin causar daño permanente. Los cálculos tienden a reaparecer, especialmente si no se encuentra y se trata su causa.
Se debe consultar con el médico si existen síntomas de un cálculo renal.
También se debe consultar si los síntomas reaparecen, la micción se torna dolorosa, disminuye el gasto urinario o aparecen otros síntomas nuevos.
Si la persona tiene antecedentes de cálculos renales, debe tomar abundante líquido (entre 6 y 8 vasos de agua al día) para producir suficiente orina. Dependiendo del tipo de cálculo, es posible que sea necesario tomar medicamentos u otras medidas para evitar que los cálculos se vuelvan a presentar.